viernes, 5 de octubre de 2007

¡Ánimo, Jaume!

COMUNICADO DE JAUME D'URGELL CONTRA LA REPRESIÓN DEL REPUBLICANISMO


El 14 de mayo del año pasado, al cumplirse un mes del 75.º aniversario de la proclamación de la Segunda República, durante el transcurso de la primera de las manifestaciones para protestar contra la precariedad laboral y exigir la adopción de políticas que posibiliten el acceso de la clase obrera a una vivienda digna, fui detenido por siete agentes de policía que vestían de paisano, bajo la acusación de injurias a la bandera. El motivo: haber escalado la fachada del edificio público que alberga la sede de los Juzgados del Contencioso Administrativo, para acto seguido, arriar la bandera de la monarquía y en su lugar, izar una bandera de España.


Tras permanecer 27 horas detenido, fui puesto en libertad provisional con cargos y sometido a un régimen de restricciones que incluye la obligación de presentarme cada 15 días. El atestado policial, además de relatar la restitución de la tricolor, aparece ostensiblemente «engordado» con acusaciones ficticias: como el haber organizado y dirigido esa protesta ciudadana, la supuesta destrucción del mobiliario urbano o el haber proferido insultos a la autoridad; muchas de esas imputaciones falsas se corresponden a hechos ocurridos horas después de producirse la detención, cuando todavía me encontraba bajo custodia policial, por lo que no pude haberlos cometido, al no poder encontrarme en dos sitios distintos al mismo tiempo. En su escrito de acusación, el fiscal señala que se ha incurrido en sendos delitos de «injurias a España» (Art. 543, CP) y «desórdenes públicos» (Art. 557.1, CP), por los que solicita la pena de un año de cárcel, además del pago de una multa de 4.000 euros y la inhabilitación especial para sufragio pasivo durante un año.


Ante esto, deseo hacer constar:


1. Mi solidaridad hacia las otras 18 personas injustamente detenidas, cuyo único delito consistió en manifestarse pacíficamente, para reivindicar cambios políticos que garanticen dos de los derechos fundamentales de la ciudadanía: el acceso a una vivienda y un trabajo dignos.


2. Mi agradecimiento a mi esposo y a las fuerzas políticas, instituciones culturales, medios de comunicación y ciudadanos individuales que han mostrado su cercanía personal y compromiso político.


3. El asombro ante la impunidad de la que todavía disfrutan ciertos trabajadores públicos: es vergonzoso comprobar la ligereza con la que se comete falsedad en documento público, falsa imputación de delito y obstrucción a una investigación judicial.


4. La extrañeza al saber de la pervivencia de figuras legales como la que protege al país frente a las injurias que se le puedan hacer. ¿Qué hay de la libertad de expresión? ¿Cómo puede considerarse una injuria al país, restituir su legítima bandera, constitucional y democrática, en sustitución de un emblema impuesto por las armas y heredado mediante el miedo?


5. Mi confianza en la Justicia. Hay dos acusaciones: una falsa y otra errónea: falsas son las falsas imputaciones vertidas por los agentes de policía, sabedores de que lo acontecido reviste únicamente de naturaleza política (y no penal); y acusación errónea, es la de injuriar al país, puesto que de ningún modo debe considerarse injurioso el reivindicar pacíficamente un modelo de organización de la sociedad por el que todos los cargos públicos sean electos, donde exista separación entre el Estado y las creencias religiosas, donde el equilibrio de los poderes públicos resida en su separación y recíproco autocontrol, donde la paz justa provenga del respeto a las decisiones pueblo y donde la máxima prioridad gubernativa sea la justicia social.


6. La decisión de no atender al pago de ninguna multa, ni cumplir ningún trabajo sustitutivo; de no aceptar ninguna restricción a mi movilidad ni pena de cualquier otra naturaleza. Si finalmente recayera condena, ésta solo será cumplida por la fuerza, en una institución penitenciaria. Faltan pocos meses para la cita con las urnas. De acuerdo con la lógica y la razón, mi posición es irrenunciable. No se nos puede engañar siempre, a todos. La rebeldía no es gratuita, ni inútil.


7. La intención de reincidir, y reponer la legítima bandera, donde y cuando lo estime oportuno, dentro incluso del plazo de suspenso de ejecución de la pena, por considerar tal acción como un acto de desobediencia civil pacífica y un ejercicio de higiene democrática.


8. Mi declaración formal en el sentido de desconocer cualquier autoridad en el ciudadano Juan Carlos Borbón, ese individuo carece de toda representatividad, al no haber concurrido jamás a un proceso electoral. Respeto su persona como la de cualquier otro miembro de la ciudadanía, pero, se diga lo que se diga, la existencia de su empleo es incompatible con el más elemental rigor democrático, incompatible asimismo con la razón, la lógica y el espíritu de la ley.

9. Declarar una vez más, que existe un vínculo entre los innumerables problemas que nos afectan en el día a día a todos y cada uno de nosotros, y una forma de gobierno que no representa más que a unos pocos, que ejercen el poder como si el Estado fuera de su exclusiva propiedad, en detrimento de los derechos del resto de la población.



10. Recordar que el próximo sábado, día 6, a las 6 de la tarde, en la Puerta del Sol, está convocada una manifestación para seguir reivindicando el derecho a una Vivienda Digna y la adopción de medidas que contribuyan a reducir la elevadísima tasa de precariedad laboral.



Si queréis ver la rueda de prensa la tenéis en esta dirección: http://www.dailymotion.com/KaosTv

Y el Rincón de las Letras de Jaume D'Urgell: http://www.durgell.com/

jueves, 4 de octubre de 2007

Por si hay dudas


Un rey golpe a golpe, 25 años después

Amadeo Martínez Inglés *

24 de Febrero de 2006

Los golpes militares no se inician jamás a las seis de la tarde; las fuerzas que intervienen en un golpe militar nunca dan vivas al jefe del estado, contra el que atentan, en el curso de su ilegal operativo; los tanques que utilizan las Unidades rebeldes comprometidas en un golpe militar siempre llevan sus “santabárbaras” a tope de munición y sus tripulaciones armadas hasta los dientes; el primer objetivo en un golpe militar es siempre, siempre, el palacio o residencia oficial del jefe de Estado; los presuntos golpistas en una acción militar contra el Estado nunca, nunca, dejan al jefe del mismo libre en su palacio y con todas sus comunicaciones con el exterior abiertas para que pueda reaccionar cómodamente contra sus enemigos; los dirigentes de un golpe militar jamás llaman por teléfono al jefe del Estado contra el que teóricamente están actuando para tratar de explicarle sus movimientos futuros y, menos todavía, para obedecer sin rechistar sus órdenes; los primeros movimientos de carros de combate en un golpe militar se dan siempre en la capital de la nación y no en la de una provincia periférica situada a más de trescientos kilómetros de distancia; los tanques rebeldes nunca, salvo que Gila ordene lo contrario, respetan los semáforos y las reglas de circulación, todo lo contrario, intentan alcanzar cuanto antes sus objetivos (palacio real o presidencial, palacio de justicia, centrales telefónicas, de radio, de televisión, banco central etc., etc.) importándoles un comino los accidentes o bajas entre la población civil.

Y, por último, es absolutamente improbable que en un golpe militar el presunto jefe de los golpistas lleve en el bolsillo de su uniforme una lista de su futuro gobierno (para hacerla pública si triunfa la asonada) formado curiosamente no por militares o civiles golpistas de su entorno sino por políticos pertenecientes a partidos del propio sistema contra el que se está actuando ilegalmente.

Visto todo lo anterior, que además es de elemental sentido común, resulta meridianamente obvio que aquí el famoso 23-F, del que ahora se acaba de cumplir su vigésimo aniversario, no tuvo nada que ver con una verdadera y tradicional intentona castrense; por mucho que se intente zanjar la cuestión apoyándose en el incuestionable veredicto de los micrófonos de la radio o las cámaras de televisión, en el carácter inestable y violento de Tejero o en las chapuzas y traiciones de sus dos teóricos dirigentes: los generales Armada y Milans del Bosch. Nada de eso es determinante. Además ni el antiguo preceptor del Rey y luego secretario de su Casa, el todavía vivo marqués de Santa Cruz de Rivadulla, ha sido nunca un tonto de capirote, un loco visionario, un irresponsable o un traidor (más bien todo lo contrario) ni el ex capitán general de Valencia (uno de los generales con más carisma dentro del ejército franquista) tuvo nunca sus neuronas profesionales al nivel de las de un pobre cabo furriel.

Si ambos montaron al alimón un complejo tinglado político-militar al margen de la Constitución (que fue en definitiva lo que salió a la luz el 23-F) para salvar la corona española (los dos eran fervientes monárquicos) fue pura y simplemente porque su señor, el rey Juan Carlos, perfectamente enterado tanto por ellos mismos como por los servicios de Inteligencia del estado (CESID) y la cúpula militar (JUJEM) del operativo golpista (éste si de verdad) que preparaban para principios de mayo los militares más radicales de la extrema derecha española, les pidió con urgencia la puesta en marcha de esa maniobra; que debería desactivar, cuanto antes y como fuese, ese peligro real y absoluto que amenazaba en primer lugar a su propia persona, y después a su corona, y, por último, al régimen de libertades instaurado trabajosamente en España a partir del 20 de noviembre de 1975.

La operación palaciega, consensuada con los principales partidos políticos y con vocación de pasar por “constitucional”, salió mal entre otras cosas porque su más alto valedor, el rey, víctima de un ataque de miedo insuperable al enterarse por sus ayudantes de la barrabasada de Tejero en el Congreso, se desmarcó inmediatamente de ella a través de un doloroso “coitus castrensis interruptus” que dejó a sus fieles edecanes de palacio y conseguidores reales, señores Armada y Milans, con el trasero al aire, con el plumero de sus uniformes de gala bien visibles y, en definitiva, perfectamente preparados psicológicamente para pasarse una larga temporada a la sombra en alguna lóbrega prisión militar. Aunque hay que reconocer, en honor a la verdad, que la chapuza borbónica resultó al final muy provechosa para el sistema democrático español y para desmontar de una vez el franquismo latente en los cuarteles.

Esto fue así, por mucho que durante veinte años a los españoles de a pie se les haya venido contando una historieta de buenos y malos, demócratas y fascistas, de militares y civiles, de vencedores y vencidos, de militares golpistas nostálgicos del anterior régimen (que los había y muchos pero que no llegaron a actuar afortunadamente ese emblemático día de febrero de 1981) bastante chapuceros y, sobre todo, de un señor con corona, valeroso e inteligente como pocos (aunque luego se ha sabido que su santa esposa lo pilló llorando a moco tendido en el dormitorio después de lo de Tejero), curiosamente vestido de general del ejército español como los presuntos cabecillas del evento que, con un breve (aunque tardío) mensaje televisado lograría salvar “in extremis” al Estado de una nueva dictadura militar. Desde luego, la desfachatez de los políticos, de los que gobiernan, de los poderes fácticos del sistema, de sus lacayos, de sus cipayos, de sus altavoces mediáticos, de su subordinados de toda su laya… no tiene límites; como tampoco los tiene la credulidad y la excesiva bondad de tantos confiados ciudadanos intoxicados sin rechistar por la propaganda oficial.

Pero con ser muy grave la actuación del Rey al margen de la constitución que acabo de señalar y que pudo degenerar en un enfrentamiento armado dentro del ejército e, incluso, en una guerra si los sectores más ultras de las FAS adelantan su terrible órdago de mayo al 23-F ante el alarmante vacío de poder que se vivió durante unas horas, lo que reviste de máxima gravedad el asunto es que el monarca se valió en esta ocasión de su condición de rey y, sobre todo, de su cargo de jefe supremo de las Fuerzas Armadas para intentar salvar su corona como fuera, recabando la ayuda de sus fieles, de sus militares de palacio, de los servicios secretos del Estado, de la cúpula militar… para luego abandonar a los más comprometidos, a los que se la habían jugado por su señor, a su suerte. Que, como todos sabemos resultó más bien negra ya que fueron condenados “manu militari” y sin que el Rey moviera un solo dedo para paliar sus exageradas condenas, a la friolera de treinta años de cárcel. Normal dirá alguien, el Rey es irresponsable, es inviolable constitucionalmente, no puede equivocarse como cualquier mortal. Y, digo yo, y si esta “chapuza tejerina” no hubiera terminado tan bien como terminó y aquello hubiera degenerado en un enfrentamiento armado con miles de muertos… ¡Tampoco el monarca hubiera podido ser juzgado por sus manejos palaciegos! ¡Menudo país y menuda Constitución!

Un esperpento tan peligroso como el 23-F (y lo dice una persona que lo ha estudiado a fondo durante diecisiete años) no puede volver a repetirse. Con un rey irresponsable o con el “sunsum corda” en la jefatura del Estado. Y sería muy conveniente, para dejar de una vez las responsabilidades históricas de todos al descubierto (esas sí que pueden pedirse al monarca ¿no?) pasados ya nada menos que veinte años de tan preocupante evento, que el Parlamento español como representación máxima del pueblo soberano, abriera una exhaustiva investigación sobre el mismo. Que depurara responsabilidades (históricas vuelvo a repetir, pero responsabilidades al fin y al cabo) en las altas instancias de la nación donde se gestó, se planificó, se intentó ejecutar y se abortó finalmente uno de los hechos más estrafalarios, ridículos y peligrosos de nuestra flamante monarquía franquista.

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* Amadeo Martínez Inglés. Coronel del Ejército Español publicado en Ardi Beltza en 2001

No me toques los borbones


Es triste, muy triste ver que tras la quema de fotografías del borbón por una decena de personas se haya montado “el pollo” que se ha montado.

Todos los años, el 14 de abril y el 6 de diciembre, se reunen miles de personas en pleno centro de Madrid para celebrar una marcha autorizada en contra de la monarquía y a favor de la República, y aquí no se entera nadie. Ni un solo periodista de los importantes grupos mediáticos de este país está cubriendo el acto. A lo sumo, una breve reseña en el ABC. Menos mal que los queremos estar informados tenemos internet.

Sin embargo, un grupo pequeño de gente quema unas fotos del actual jefe del Estado y se prepara el Dos de Mayo. Creo que los obispos deberían hacer una manifestación de adhesión a la corona ( y al euro, dolar, yen, etc)

¿A qué están obligando a los republicanos? ¿A quemar fotos en cada manifestación para tener un minutito en la tele?

Lo verdaderamente preocupante para mi son las declaraciones de gente que han presentado como republicanos en los debates que ha habido en televisión y radio o las de algún político de la burguesía católica vasca, cuyo nombre no quiero decir y a cuyo peinado no me pienso referir.

Creo que flaco favor le hacen al movimiento con argumentos tales como “es un vividor, borracho y derrochón” o preguntando que hace desde el 23-F que no da palo al agua. Cada cual, respecto a esto, puede pensar lo que quiera. Hay cientos de argumentos a favor de la República sin necesidad de ser injurioso contra persona alguna.

Supongamos por un momento que nos creemos todo lo que la Casa Real y los periodistas del Régimen nos han contado sobre la “Transición”. Muy bien, este señor fue (tercera persona del singular del pretérito indefinido del verbo ser) un buen jefe de Estado. Pero, ¿ y si en vez de rey por la gracia de dios fuese Presidente de la República por decisión de los españoles? Igual hasta yo le votaba.

Claro, ya se qué me va a decir usted. En aquellos años había mucho miedo y un ruido de sables constante. Se trataba de buscar una solución que nos uniese a todos. Y a este “señor” ya lo teníamos ahí. A los gringos y a los que se hacían llamar socialistas les gustaba y muchos empresarios españoles habían financiado la estancia en Estoril de su padre, así que mejor que él, nadie.

Bueno, ¿y después? Ha habido mucho tiempo para que la sociedad española creciese y madurase democráticamente. ¿Por qué no se pregunta que quiere la ciudadanía? Es más, si el borbón ha sido buen jefe de Estado en su calidad de rey, también puede serlo como Presidente de la República, sin necesidad de que el país tenga que mantener a su familia, ni que, automáticamente, su hijo se convierta en sucesor.

Hasta aquí sobre el plano político. Toquemos ahora el económico.

Estoy de acuerdo que con la actual clase política española el que acceda a la jefatura del Estado se convertirá en un chorizo y dará de comer a los suyos, tal y como hace hasta el más miserable alcalde de la más miserable aldea española. Pero ¿quién nos dice que los borbones no están haciendo lo mismo? La ventaja es que si lo hace un Presidente se le puede echar en unas elecciones, pero a los elegidos por la gracia divina, o por Franco como es el caso, no.

Además si tan seguros están de que el pueblo quiere monarquía parlamentaria que lo pregunten en unas elecciones. Que para otras chorradas, como el tratado para hacer una constitución europea que ya estaba aprobado, ya se gastan el dinero del contribuyente.

Un último apunte. Siempre recuerdo la anécdota ocurrida a Jorge Verstrynge siendo aún el secretario general de Alianza Popular, detrás de Manuel Fraga. Estaba en un programa de radio hablando sobre el “transfuguismo” e hizo un chistecillo contando que el primer “tránsfuga” de la democracia había sido el rey, pues había jurado los “Principios del Movimiento” y después sancionó y aprobó la actual Constitución. Tras eso se recibió una llamada de la Casa Real diciendo que si ese señor seguía en el programa lo tendrían que cerrar. Así que, amablemente a Jorge Verstrynge se le echó sin derecho a réplica.

Respecto a esto, al final de esta página hay un enlace a un librito muy interesante que no ha podido ser editado en España. Se trata de una biografía no autorizada del borbón. Si en este país no hubiese miedo se podía haber editado y ya se hubiesen tomado las medidas pertinentes después en caso de que lo ahí expuesto no fuese verdad.

lunes, 1 de octubre de 2007

Y mientras tanto...

Artículo recogido de Kaos en la Red. http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=42051

El salario real medio ha bajado un 4% en 10 años pese al fuerte crecimiento económico
Mientras los beneficios empresariales se multiplicaban -el 73% entre 1999 y 2006-, el salario medio real de los españoles perdió el 4% de su poder adquisitivo en la década que va desde 1995 a 2005, según un informe de la OCDE difundido esta semana en París. ZP tiene razón, hay una España en la Champions League, la del capital, y otra descendida a segunda B, la del trabajo.
Kaos. Laboral y Economía (archipielagonoticias.com) [01.10.2007 21:32]

El salario real medio ha bajado un 4% en 10 años pese al fuerte crecimiento económico

archipielagonoticias.com


La economía española crece desde hace una década a un ritmo claramente superior al de la media de la Unión Europea, pero este prolongado ciclo expansivo no se ha traducido en una paralela reducción de la brecha social. Mientras los beneficios empresariales se multiplicaban -el 73% entre 1999 y 2006-, el salario medio real de los españoles perdió el 4% de su poder adquisitivo en la década que va desde 1995 a 2005, según un informe de la OCDE difundido esta semana en París.

España es el único país de la OCDE en el que se ha producido un retroceso del poder adquisitivo.Y ello a pesar de que protagoniza desde hace más de una década una etapa de crecimiento espectacular. El PIB aumenta más rápido que la media europea, la creación de empleo prosigue a buen ritmo y la renta per cápita se acerca a la media de la UE.

Sin embargo, no se ha reducido el porcentaje de población que vive por debajo del umbral de pobreza relativa. Mientras los beneficios empresariales suben, el poder adquisitivo del salario medio ha bajado un 4% entre 1995 y 2005: España es el único país de la OCDE en el que se ha producido ese retroceso, en términos reales. Expertos de la Administración y de la CEOE restan dramatismo a este dato, alegando que la masiva creación de empleo es lo que ha permitido mayor cohesión social.

España es el único de los 30 países miembros de la OCDE en el que el poder adquisitivo de los salarios bajó en la década mencionada. En los cinco años anteriores, entre 1990 y 1995, el salario real había aumentado en España al ritmo del 1,9% anual.

"España ha creado empleo a un ritmo espectacular en los últimos años", observa Raymond Torres, jefe de la División de Análisis y Políticas de Empleo de la OCDE. "Sin embargo, gran parte de ese aumento consiste en empleo poco cualificado y escasamente remunerado. El retroceso del salario medio no significa que el empleado de cualquier empresa gane ahora menos que hace 10 años, sino que ha entrado en el mercado laboral mucha gente con sueldos muy bajos. Eso ha tirado hacia abajo el salario medio de la población empleada".

La proliferación de empleos precarios y con bajos sueldos ha alimentado -en un periodo de crecimiento sostenido- la bolsa de personas que viven por debajo del umbral de pobreza relativa, es decir, con menos del 60% de la renta media nacional. Uno de cada cinco españoles -entre ellos, dos millones de asalariados-, vivía en esa situación en 2005. La cifra es superior a la de 1995, cuando se situaba en el 19%, y también por encima de la media de la UE (16%).

Mientras España se acerca a la media europea en cuanto a renta por habitante, no ocurre lo mismo en cuanto a cohesión social. Así lo indica la relación entre la renta del 20% más rico de la población y la del 20% más pobre. La quinta parte más rica ganó en 2005 (último año del que se tienen datos) 5,4 veces más que la quinta parte más pobre, según datos de Eurostat, el órgano que facilita las estadísticas comunitarias. Es una cifra superior a la media de la UE, que se sitúa en 4,9, siempre según Eurostat; y muy superior a la de países como Francia y Alemania, donde se sitúa alrededor del 4.

Lo más significativo es que en España, entre 2002 y 2005, ese indicador ha experimentado un repunte tras unos años de descenso. En 2002, el 20% más rico ganaba 5,1 veces más que el 20% más pobre; en 2005, esa diferencia se había agrandado al 5,4. Detrás de los fríos datos estadísticos están los rostros de millones de pensionistas y de trabajadores en precario.

Las rentas de las personas que consiguen ingresos a partir de la propiedad de bienes han crecido mucho más rápidamente que las de aquellos que reciben sus ingresos principalmente de su trabajo.

"Crear empleo ha sido la prioridad en España. Los bajos salarios han sido una herramienta importante para conseguirlo y para evitar que las empresas se fueran a países con costes laborales más asequibles", reflexiona Raymond Torres, el experto citado de la OCDE. "Pero ahora consideramos que España tiene que hacer un importante esfuerzo en mejorar la productividad y la calidad del empleo. En parte lo está haciendo, pero consideramos que harían falta medidas más estructurales".

"La mano de obra barata ha sido fundamental en el crecimiento español", observa Carlos Martín, economista del Gabinete Técnico de Comisiones Obreras. "Hemos dejado las puertas abiertas a la entrada de inmigrantes, porque el tejido productivo los necesitaba. Hemos creado una gran bolsa de trabajadores mal remunerados y en situación precaria que podría ser muy difícil de reubicar cuando el ciclo se enfríe. Una potencial bomba social".

Este periódico pidió el pasado martes, sin éxito, una entrevista con altos cargos del Ministerio de Economía, a raíz de la publicación del informe de la OCDE. Otras fuentes de aquel departamento subrayan que, en todo caso, la incorporación al mercado laboral de millones de trabajadores ha aumentado el nivel de bienestar de la sociedad española, y multiplicado las fuentes de ingresos de las familias. Precisan que en las negociaciones colectivas se han garantizado aumentos por encima del IPC del orden del 0,5% y que no se puede identificar el salario medio con los conceptos de bienestar y poder adquisitivo. "Puede que la dinámica del salario medio no sea boyante", reconoce una persona del departamento de Economía, "pero hay más empleo y las familias cuentan con más fuentes de ingresos que antes".

Desde el ministerio se hace además hincapié en que la renta per cápita ha subido en esta legislatura más que en la anterior, y con ella el umbral de pobreza relativa. La yuxtaposición de esa tendencia con la persistencia de la bolsa de pobres relativos describe un país que se mueve hacia arriba, pero sin acortar la distancia entre clases altas y bajas.

Otros analistas observan que la menor tasa de pobreza relativa en países europeos se debe al mayor esfuerzo redistributivo de los Estados, en comparación con el de España. Eurostat indica que los países europeos han invertido en la última década recursos equivalentes al 28% del PIB como protección social. En el mismo capítulo, en el que entran las pensiones pero no la educación, España invirtió un 20% de media. En 2005 era el 19,5%, frente al 22% de 1995.

Las fuentes aludidas del Ministerio de Economía puntualizan que la estadística no favorece a España, cuyos recientes esfuerzos en ese campo se ven poco reflejados por el aumento más rápido del PIB que en otros países. Y también, porque el dato no recoge apuestas presupuestarias del Gobierno, como la educación, que también es un gasto social.

Juan Iranzo, director del Instituto de Estudios Económicos -un centro vinculado a la CEOE-, cree que en este concepto España no tiene que intentar converger con Europa. "Es más bien Europa la que tiene que converger con España", afirma.

Las sombras de un ciclo brillante

El número de trabajadores con sueldos inferiores al 60% del salario medio ha pasado de 1,3 millones en 1994 a dos millones en 2004En España dos de cada tres jovenes trabajadores tienen un contrato precario, el doble que la media OCDEEl 20% más rico de la población ganó 5,4 veces más que el 20% más pobre en 2005. La media UE es 4,9